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Pese a los raquítico salarios que les otorga el gobierno, la falta de consumos y herramientas de combate.
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Estos valientes “apaga-fuegos”, trabajan arriesgando sus vidas, señalan es sus declaraciones que el bienestar y protección de sus fraternos y el medio ambiente, se anteponen en sus esfuerzos por rescatar la naturaleza.
PARÁCUARO, Mich., A razón de más de una decena de conflagraciones forestales que dañan sobremanera al medio ambiente, son hasta ahora, el número de atenciones, que han atendido con atingencia y prestancia, tanto de día y noche, la brigada 520 de la población norteña perteneciente a la municipalidad al rubro, “Las Ordeñitas”; los cuales señalan, que pese a los precarios sueldos, herramientas, tecnologías de combate, vestimenta, protección, insumos y otras carencias, combaten puntualmente estas contingencias, que devoran miles de hectáreas de foresta, dañando sobremanera la naturaleza y sus ciclos vitales.
Señalan los brigadistas, que tanto, las pineras y encineras, así como otras especies, propias de la serranía de las municipalidades Tancitareñas y Paracuarenses, se ven devastadas en diferentes etapas del año, producto de la enorme cantidad de incendios forestales, que en muchas ocasiones, son provocados por los “piratas” depredadores ecológicos, que buscan suelos para su expansión de cultivos, así como también, por los mismos comuneros, quienes al momento de desmontar y quemar para fertilizar sus tierras, no pueden controlar esta fuerza recalcitrante, que se expande con fuerza mortal.
De esta manera, se sabe, que el municipio de la “Villa de los manantiales”, es uno de las demarcaciones territoriales con una gran exuberancia y variedad de especies arbóreas coníferas del estado Michoacano, motivo por el cual, estas planicies, también son muy codiciado por parte de los “empresarios” y altos funcionarios federales, que sirviéndose de su poder y manipulación de las entidades protectoras del medio ambiente “SEMARNAT, CONAFOR, SAGARPA, COFOM, ETC.”, se apropian de estos bienes naturales, para hacerse millonarios con los productos de los innumerables cultivos endémicos, tal es el caso del aguacate, denominado a últimas fechas como el “oro verde”, cuyos precios de venta, hacen despertar los más bajos instintos de depredación natural, para el detrimento del medio ambiente.